Bienvenidos a mi servicio de Tarot por teléfono.

 Mi nombre es Luisa, vidente natural y tarotistaprofesional desde hace casi 25 años.

Desde hace unos años decidí ofrecer mi servicio de lectura de cartas a través del teléfono, así mis clientes pueden consultarme las veinticuatro horas del día a un coste mucho menor del de una consulta privada.

He estudiado la mayor parte de libros sobre magia y oscurantismo publicados en Francia desde el siglo XVIII, especializándome en la futurología usando el Tarot de Marsella.
Utilizo la baraja de Jean Dodal, un juego de cartas creado por este impresor Francés a mediados del siglo XVIII que marcó un antes y un después en el mundo de la videncia.

Mis metodos para desvelar qué se oculta tras una tirada de cartas han sido publicados en diversas revistas especializadas y tengo una elevada reputación entre los aficionados al oscurantismo y profesionales de la videncia.

Llama ahora a mi servicio de Tarot telefónico y conoce tufuturo, es económico y puedes pagar con tarjeta.

 

806 499 081 y si pagas con con tarjeta: 91 838 23 31.

 


 

Pedir Consejo al Tarot

Reconozcámoslo. Da igual el tiempo que haya pasado desde que abandonamos la escuela, septiembre es el més en el que empieza el curso, no sólo en lo académico sino en lo personal. Es tiempo de propósitos, de renovar el armario, perder los kilos ganados durante las vacaciones… y de replantearse tu vida.

Hombres que nos atraen, parejas aburridas, búsqueda de la realización personal emprendiendo nuevas aventuras profesionales y sociales… Decisiones de mayor o menor tamaño que afectarán a nuestra vida emocional a lo largo de todo el siguiente año.

¿Cómo saber si haces lo correcto dejando a tu pareja para intentar llevar una aventura a buen puerto?
Si es conveniente dejar ese trabajo que tanto nos aburre para perseguir un sueño juvenil, abrir un negocio o retomar los estudios.

Son apuestas arriesgadas, que, si tomadas con la suficiente mesura pueden mejorar nuestra calidad de vida y acercarnos a esa felicidad completa que todos anelamos.

Pero, ¿si pudieras recibir consejo? ¿Aclarar la incertidumbre sobre las consecuencias de nuestras acciones? Luisa no sólo es una Tarotista, es una consejera ideal. Sus 20 años de experiencia orientando a sus clientas se muestran extremadamente útiles a la hora de dar consejo. Ha oído muchas historias, impulsado cambios en las vidas de sus clientas o, si el sentido común o las cartas determinan que son demasiado arriesgados, ha bajado de la nube a personas desesperadas capaces de tomar decisiones equivocadas para cambiar sus vidas.

¿Qué será de tí si eliges el camino más arriesgado? Sólo las cartas pueden saberlo antes de que ocurra. Apoya tus decisiones de las mejor consejeras, Luisa y su talento natural con el Tarot y la futurología.

Lláma ahora y empieza a vivir tu vida sin miedo.

806 499 081 y si pagas con con tarjeta: 91 838 23 31.

 

Horóscopo y Videncia: Una Transmisión Necesaria

No encontraréis a ninguna persona idéntica a otra. Siempre existe algo que nos diferencia. Nacemos con unas características concretas, definidas por factores biológicos. El peso de la genética es incuestionable. Esto no quiere decir que debamos ser la viva imagen de nuestros padres, pero sí que es cierto que conservaremos algunos de sus rasgos: tal vez el color de los ojos, quizás las facciones del rostro o la forma de nuestro peinado. Pero nuestro ‘pack’ es mucho más extenso.

La posición de los astros en el momento de nuestro nacimiento cobra una gran relevancia. Lógicamente, nuestra conducta, idiosincrasia y forma de actuar se va moldeando a lo largo de los años. Aquí entran en juego multitud de variables: nuestro entorno familiar y social, la educación que hayamos recibido, nuestras propias experiencias vitales, nuestras relaciones personales, etc. Empero, nuestro signo zodiacal (esto es, nuestro horóscopo), nos ofrece una información que es conveniente procesar de manera correcta.

Obviamente -y en última instancia- el guión de nuestra vida lo escribimos nosotros. Los diferentes obstáculos que vayamos superando, las decisiones que tomemos, las personas a las que nos acerquemos o los lugares que frecuentemos marcarán, en gran medida, nuestro devenir. Pero esto no es óbice para que no juguemos con cierta ventaja. Nosotros podemos estar prevenidos para algunas circunstancias que caerán -a priori- de forma inesperada sobre nuestras vidas. En este punto, esencialmente, es donde entra el horóscopo, y por ende, la videncia.

El estudio de los signos zodiacales es un arte milenario que nos ofrece la oportunidad de conocer a nuestro foro interno un poco mejor. Como ya hemos comentado anteriormente, no existen en la faz de la tierra, dos personas iguales. Pero la posición de los astros nos dota de una serie de características, de rasgos comunes intrínsecos a nosotros, que no debemos dejar pasar por alto. ¿Nunca os habéis preguntado por qué algunos de vuestros comportamientos se han manifestado incluso antes de que tuvieseis uso de razón?

¿Por qué siempre habéis sido testarudos con respecto a determinadas ocasiones? ¿Por qué os cuesta tanto (de primeras) implicaros en alguna relación? La respuesta, amigos/as, está en el horóscopo.
Por ello, nuestro signo del zodiaco nos otorga la sabiduría más valiosa: ampliar el conocimiento sobre nosotros mismos y, de alguna manera, sobre lo que nos puede ocurrir en el futuro. Al saber cuál es nuestra forma de actuar, podemos intentar permutar aquellas conductas que han terminado siendo perjudiciales para nosotros. Por ejemplo, un ‘Tauro’ suele ser posesivo y con unas ideas sobre la vida muy arraigadas.

Tal vez ese comportamiento, llevado al extremo, le ha hecho perder algunas relaciones sentimentales, debido a los celos o al sentido de la ‘posesión’ que tanto le afecta. Esto, de manera simple, es definido habitualmente como una inseguridad personal. Pero eso es tener una visión demasiado superficial sobre el asunto. Ellos se comportan así desde que nació. Digamos que es una característica inherente a su persona.

Si estudiamos a fondo nuestros rasgos más distintivos, sabremos cómo afrontar algunas situaciones que en el pasado nos han traído más de un quebradero de cabeza. No, no hablo de cambiar nuestro carácter ni nuestra forma de ser, tan sólo de conocer nuestras habilidades y nuestros puntos débiles, para así ser menos vulnerables ante la vida.

Todo esto, a grosso modo, está grabado en libros (antaño pergaminos), desde tiempos inmemoriales. Pero la información que aparece ahí es demasiado básica, superficial inclusive. Únicamente disponiendo de la palabra escrita es muy complicado que la información nos llegue de una manera concreta, comprensible y, en definitiva, eficaz. Realmente sería una lástima que ese universo infinito se quedase en tierra de nadie, fuera desaprovechado por la humanidad.
Por esta razón, existen personas que tienen como función principal transmitirnos esa información. Su leitmotiv es erigirse en una suerte de intermediarios entre los astros y nosotros. Son personas comunes, sería un error considerarlos entes superiores o seres de otra galaxia. Simplemente han desarrollado una sensibilidad especial con respecto al mundo zodiacal, una capacidad extraordinaria para sumergirse en la profundidad de las personas, para surfear en los recovecos de su ansiedad, de sus preocupaciones. Sólo quieren ayudarnos, pero para ello necesitan que nosotros les demos un voto de confianza.

No hay duda: el horóscopo y la videncia están íntimamente ligados. De hecho, son dos conceptos que llegado el momento, se convierten en uno solo. La simbiosis se produce cuando el intermediario (el o la vidente), entra en contacto con nosotros, los verdaderos receptores del mensaje. Nuestro signo zodiacal, de por sí, ya ofrece alguna información pero es fundamental la presencia de otra persona que sirva como hilo comunicativo. Nos hará saber a qué peligros nos enfrentaremos y, lo que es más importante, de qué manera afrontarlos. Ellos sólo quieren insuflarnos, fuerza, vitalidad, sabiduría. Debemos permitirles la entrada. Es una transmisión necesaria.

 

Cartas del Tarot – El Colgado

El Colgado es el arcano XII del tarot. Cuando sale de la baraja, sorprende por su inmovilidad, la fijación de su mirada, único rastro de acción que se desmarca de la expresión plácida de su cuerpo inerte. El arcano del Colgado es aparición de misticismo, de superación en el sacrificio, de obligación hacia fuerzas ambiguas. Arcano potente, el Colgado, siendo símbolo y aparición pacificada de la muerte, impone curiosamente una cierta paz, inspira confianza y anuncia una renovación radical de las Ideas, de la vida en su integridad.

El arcano presenta un hombre joven colgado por el pie derecho con una cuerda gruesa. Tiene las manos atadas en la espalda y se queda mirando hacia el horizonte, flotando en el aire, aislado de la tierra. La cuerda está sujeta por dos árboles, cuyas raíces y ramas delinean el vínculo entre la tierra y el cielo. Podríamos decir que el colgado se encuentra sujeto por la vida, por la perduración de los elementos que hacen posible un aislamiento del individuo que pierde las características específicas a la vida humana. La pierna izquierda cruzada detrás de la derecha forma un “cuatro”, cifra divina, símbolo de la simetría, del equilibrio, que corresponde también a los cuatro elementos.

El Colgado cumple una función semejante al antiguo oráculo de las tragedias griegas. Para acceder a la superhumanidad, tiene que asumir un grado de separación con el mundo de los hombres. Si Edipo pierde la vista, accediendo por lo tanto a lo suprasensible, el Colgado se aísla del mundo sensible sacrificando su vida corpórea. Paradójicamente, el Colgado representa la acción en su aspecto más fundamental, es decir en su motivación, su
mecanismo de activación.

Este arcano, aunque represente una radical pasividad, comunica una infinita esperanza. Es a la vez el comienzo y el fin del ciclo, la atribución de su valor a nuestras acciones. La aparición del Colgado en una serie de cartas viene necesariamente a complicar su interpretación. En efecto, significará una ambigüedad cuya resolución yace en la
introspección. Ahora bien, si el Colgado pide el abandono de los elementos profanos de la vida, es porque se rompió el equilibrio que ordenaba la vida del individuo. En este sentido, el Colgado representa la necesaria limpieza espiritual de la vida en su integridad.

Es la pausa obligada entre dos momentos de la vida. El aislamiento del Colgado puede cobrar distintos aspectos, estar marcado por la paz tanto como por el arrepentimiento. Si su aparición no cuadra en el orden de una vida en apariencia tranquila, puede ser entendida como una advertencia: quizá el sacrificio de un aspecto querido de la existencia se esté imponiendo para evitar que se perjudique el ser en su conjunto. En este sentido, el Colgado espanta, su mirada serena no es sino una potente amenaza. Cada uno, cuando aparece el Colgado, sabe normalmente interpretar su ambigua figura según lo que le va suscitando. Sus ojos abiertos son la autoconciencia, la lucidez y la medida.

El único elemento con el que está en contacto el Colgado es el aire. Lejos de ser neutro, el aire es aquella materia que ocupa todos los intersticios. Puede soplar un viento sano y renovador tanto como puede el ambiente cargarse de humedad, de niebla. El Colgado, en este sentido, es una invitación a pensar las determinaciones invisibles que pesan en la existencia más íntima de una persona. El aire siendo el único elemento que siente el Colgado, está particularmente sensible a su energía.

Estas interpretaciones son válidas si se presenta el Colgado al derecho. Este arcano, cuando aparece al revés, tiene un fuertísimo significado. En efecto, de repente, el Colgado se ve atado hacia abajo, se restablece en apariencia el orden del mundo, pero sigue habiendo un desorden estructural empeorado por la negación de enfrentarse a la situación concreta. El Colgado al revés puede significar una falta grave de equilibrio entre los aspectos profano y sagrado de la vida. También puede revelar una voluntad irracional de autoconservación que tarde o temprano se revelará dañina. El Colgado al revés es signo de un gran ego que no sabe medir las cosas y darles su justo valor.

La asociación entre el Colgado y los demás arcanos mayores tiene necesariamente una interpretación muy personal. Los demás arcanos irán determinando su sentido a la luz de los acontecimientos de la vida real del individuo. Si se presenta junto al Sol, el Colgado significa una gran potencia, una amistad poderosa por venir o escondida. Junto a la Fuerza, el Colgado significa una implacable capacidad de discernir entre bien y mal moral. Junto a una figura ligada a la acción, o que implica ya una cierta introspección (el Carro, el Emperador, el Juicio), representa una lucha interna, una dificultad a poner en práctica una Idea que se revelará buena sólo si se radicaliza la tendencia que hasta ahora se había considerado necesaria. El Colgado, por ende, es una cancelación, una tabula rasa de la cualidad de la vida.


Cartas del Tarot – El Carro

Ya en el siglo IV antes de Cristo, Platón, en el Fedro, describía el alma como un carro alado tirado por dos caballos. El hombre que lleva las riendas es la parte noble del alma, el impulso de la Razón que busca alcanzar el conocimiento de la Verdad. El primer caballo es altivo y bello, es la pasión moral que se deja guiar por la parcimonia del cochero. El segundo, feo e imprevisible, se deja guiar por sus pasiones irracionales, por sus apetitos. El cochero tiene que mantener las rindas y conseguir que ambos sigan harmoniosamente el mismo camino. Así puede el carro elevarse, convertir la materia pesada librándola de su cuerpo, permitiendo al alma acercarse a las formas puras, al mundo de las Ideas. Pero, ¿qué ocurre si el carro se deja llevar por el caballo de las pasiones irracionales y de los apetitos? El carro recobra su peso, pierde sus alas, y se formaliza como ser mortal.

El séptimo arcano del Tarot, “El Carro”, representa la misma figura que el mito platónico. El carro, sin embargo, ya no tiene alas. Se aprecia el porte altanero del cochero que empuña un cetro en la mano derecha, símbolo de su soberanía, de su indeterminación, del recuerdo de las Ideas que intenta guardar como guía de sus acciones. Es la representación del ser mortal que se desvela en su fragíl equilibrio y cuyo principio de cohesión es la voluntad de acero del cochero que consigue harmonizar las pasiones de los caballos. Este arcano es el alma desnuda. Encontrarse con el Carro es contemplar su alma como aliado para el cumplimiento de un necesario gesto rotundo que apela a todas las fuerzas conjuntas de la mejor versión de uno mismo.

Los dos caballos, fuerza e inteligencia, muchas veces van cada uno de su lado. No obstante, cuando aparece el cochero, es que ya triunfó, ya ha sido capaz de domar la dicotomía que, quizá, le había hasta entonces dado alas de plomo. Este arcano surge para indicar un poder recobrado o a cobrar. Significa la soberanía desde la cual uno puede aliarse a los demás. Puede significar, por ejemplo, un encuentro amoroso oportuno, un desplazamiento provechoso, una decisión tomada a tiempo y que traerá lo mejor.

El Carro representa la decisión en sentido simétrico, es decir en el sentido más equilibrado y en acuerdo con las fuerzas concretas de la persona que se encuentra ante la necesidad de decidir. El arte de adiestrar a los caballos y de mantener estable el carro es el poder decisional en su sentido más material, físico. Significa también que el cochero necesitará recorrer camino para alcanzar sus metas. Sólo a través de este camino se comprobará la validez de la decisión.

Si se presenta la carta al derecho, significa que el individuo consiguió enfrentarse a la situación concreta sin dejar de lado el recuerdo de las Ideas, de las Fuerzas Invisibles. Sin embargo, si se presenta al revés, puede ser anunciador de un gran espejismo. En efecto, el carro al revés ilustra que el cochero quizá este guardando ideas como meta que no tienen cabida en su mundo concreto. Un carro al revés significa que se está actuando pensando a una situación ideal que llevará al fracaso.

Siempre hay en este caso adecuación entre las decisiones y la realidad. También es posible que signifique simplemente que el cochero confió demasiado en uno de sus dos caballos a la hora de tomar una decisión y que esté ahora sufriendo de las consecuencias de este desequilibrio. Tiene entonces que pararse, aceptar el fracaso y elegir un nuevo rumbo. Una carta al revés implica necesariamente un cambio radical. Si el carro al derecho significaba un espíritu pragmático, un carro al revés es síntoma de un latente idealismo que puede haber llevado a la persona a tomar decisiones que hayan trabajado en contra de su propio bien. Una relación sentimental desfavorable, una imprudencia o una falta de sentido común pueden haber sido causas de estas decisiones. El cochero tendrá entonces que asumir este desequilibrio y intentar sacar lo mejor de la nueva situación.

Si sale el Carro junto al Sol, puede significar que el cochero se guíe siguiendo una luz que bien podría ser el amor, que podría anunciar un futuro matrimonio. Junto al Ermitaño, significa que el cochero necesita un periodo de reflexión que podría ser proporcionado por un viaje oportuno. Junto a la Muerte podría puede ser signo de una perdida temporal de fuerza sexual, o del fin de un camino que invita a escoger una nueva dirección. El encuentro del Carro con el Emperador o la Emperatriz, al contrario, puede anunciar un afortunado encuentro que proporcionará una vida sexual placentera.

En todo caso, el Carro siempre tiene que ser visto como buen augurio, que venga anunciando un espíritu lúcido o la confusión momentánea del orden de las prioridades. En efecto, siempre implicará que el cochero tiene todos los elementos en su poder para hacerse maestro de la situación.

 

Cartas del Tarot – El Mago

El primer arcano de la baraja del Tarot de Marsella, es el que representa al Mago, o Alquimista en su misteriosa actividad, rodeado de instrumentos, plantas y pócimas con los que desafiar y dominar la naturaleza. Se le asocia con el numero uno porque, igual que para los pitagóricos, este numero se ha interpretado como el origen, la primera fuerza primordial, la existencia primigenia creadora. En el Tarot Vikingo se le ha identificado con el dios Tyr, dios de la guerra y la batalla en la mitología nórdica. En la literatura y el imaginario colectivo, se le asocia con la figura del viejo sabio, el guía, maestro o instructor, aquel que, por su experiencia y conocimiento, puede servir de maestro espiritual.

La representación de este principio científico de dominio de la naturaleza, tan característico al ser humano es la de un hombre bello y armonioso, con algunas canas en el pelo a causa de su avanzada edad, sentado a su mesa de trabajo. En torno a ella están reunidos los elementos que componen la naturaleza, así como una representación de los cuatro palos de la baraja: bastos, copas, espadas y oros. Es el mundo el que viene ya diseccionado a la mesa del alquimista para ser analizado y transformado. Cada uno de estos elementos que representan los elementos de la baraja española, aportan a la mesa del alquimista símbolos con poder evocador en los misterios del tarot.

Así pues, los bastos simbolizan el poder desiderativo, la acción, la voluntad; las copas son el símbolo de la intuición y los sentimientos; las espadas simbolizan el doble filo del poder de la razón, y los oros ponen sobre la mesa el poder del símbolo mismo, de lo abstracto que simboliza sin o con correlato material. Además, hay otros elementos poderosos a la hora de significar en la carta del Mago, por ejemplo, el sombrero que lleva sobre la cabeza oscila entre asemejarse al símbolo del infinito en algunas barajas, y ser directamente el puro símbolo el que flota sobre su cabeza haciendo referencia al infinito poder de la mente, y también en señal de posesión de conocimientos secretos y una sabiduría superior que posee el que ha sido iniciado.

Aunque esté trabajando, el Mago mira hacia afuera del encuadre, quizá tiene la mirada perdida del que reflexiona, quizá mira hacia un posible interlocutor al que iniciar a su vez. El Mago tiene un gran sentido de comunicación, difusión de ideas, discurso y conceptualización del mundo. El es el vinculo entre lo que se puede aprehender y lo que no de la realidad. Esto, también lo sugiere la interpretación de la posición de la mesa en el tarot de Marsella, que aparece incompleta o con una pata escondida y reemplazada por los pies del propio alquimista. Sus ropas, donde alternan colores complementarios, se pueden leer como una mezcla, controlada y medida por la inteligencia, de religión y devoción, sentimiento y pasión.

El Mago lleva en la mano un misterioso objeto, similar a una vara. Esta se ha interpretado a veces como un canal o puente entre lo espiritual y lo material. El Mago coge los sueños del loco, y los pone sobre la mesa para hacerlos realidad.
No obstante, esto lo hace llevado no solamente por el principio de acción y voluntad que le mueve, sino también por el poder racional que le confiere el dominio de lo real y el control sobre los acontecimientos. Lo propio del hombre es elevarse por encima de su condición física y sus constricciones naturales, y aprehender el mundo transformándolo, a veces, en una perpetua actitud de soberbia con respecto a lo dado por la naturaleza. Por eso, la vara que enarbola en su mano se ha llegado a interpretar como cetro, emblema del mando que se eleva hacia el cielo en señal de aspiración a la ciencia, la sabiduría y la fuerza suprema.

Aunque esta carta representa la inteligencia creativa y práctica que alienta la audacia y conduce al éxito, y conlleva el valor y la fuerza necesaria para imponerse a las adversidades, también puede implicar un cierto orgullo o pecado de hibris por el que fueron condenados tantos héroes griegos. La hibris griega se refiere al pecado especifico del hombre desde que este, con ayuda de su intelecto y de las “malas artes” de Prometeo que arrebató el fuego a los dioses, descubrió la técnica. Así, el hombre pudo escapar a las condiciones naturales de vida que creaban los dioses para él y desafiarles en su dominio de la naturaleza. No olvidemos que Zeus condenó a Prometeo a ser encadenado a una roca donde un águila le devoraba el hígado cada mañana.

El Mago es una encarnación de la voluntad de poder en sentido nietzcheano. El mismo Nietzsche recoge a un personaje que podría asemejarse a este arquetipo en su libro Así habló Zaratustra. Karl Gustav Jung, en su libro Los arquetipos y lo inconsciente colectivo, dice del Mago “Es, como el Ánima, un demonio inmortal, que ilumina con la luz del sentido las caóticas oscuridades de la vida pura y simple. Es el iluminador, el preceptor y maestro, un psicopompo (conductor de almas), a cuya personificación no pudo escapar ni siquiera el «destructor de las tablas», Nietzsche, puesto que declaró portador y proclamador de su propia iluminación y éxtasis «dionisiacos» a su encarnación en Zaratustra, ese espíritu superior de una era casi homérica”.

 

Cartas del Tarot – La Papisa

La simbología de la papisa, también llamada sacerdotisa, es de suma importancia dentro de los arcanos mayores tanto como guardiana del santuario, como por tener entre sus manos el libro de la vida que representa la fecundación, la fertilidad y la naturaleza. Esta conexión permitiría predecir un nacimiento si la carta está acompañada por otros arcanos que representen la fertilidad, y si la carta aparece invertida significará un desvío del camino de la naturaleza. La Sacerdotisa nos enseña a escuchar lo que viene de nuestro interior Nos muestra una mujer sentada, tiene un libro abierto pero no lo lee, es una persona mayor y nos habla de la inteligencia y la frialdad en los sentimientos, la verdad se esconde tras ella, el que busca encuentra. En el camino, el alma se encontrara con numerosas pruebas, con el estudio y aprendizaje, con el esfuerzo llegará a encontrar la sabiduría que es exclusiva de unos pocos elegidos, nada se logra sin esfuerzo.

La sacerdotisa a su vez simboliza la vida del secreto y el silencio y la envuelve el color azul que indica la espiritualidad que supone la iniciación y la armonía del orden natural. Su mística responde a un deseo de unidad de la vida, en conjunto con la unidad del cosmos, en el que las diferentes partes del todo se afinan dotando de sentido al aparente caos envuelve a la vida diaria. De esta manera, la sacerdotisa nos muestra las facetas más cercanas a una mística que nos abren el camino de una nueva hermandad que nos comunica directamente con nuestro “yo”.

Dependiendo si la carta sale invertida o al derecho las connotaciones de la sacerdotisa pueden aventurar consecuencias positivas o negativas.
Si sale el derecho se vincula con: protección, espera pausada, maduración sosegada, misterio, sabiduría, gestación lenta y pasiva, incertidumbre, embarazo, sabiduría, objetividad, amistad, solución consensuada, buenas, estabilidad, aprendizaje provechoso, buenos visos.

Si sale invertida: excesiva pasividad, lentitud, cargas (personas), segundas intenciones (frialdad, depresión, angustia), problema oculto de salud, ideas equivocadas, timidez, incomunicación, frialdad, egoísmo, bloqueo, depresión, miedo, no se logra solución en la familia, falta de amistades, frías, trabajo aburrido y pesado, parado de larga duración, gran estancamiento económico y falta de posibilidades.

Tal como lo veía Jung, el tarot es no sólo un oráculo para predecir el futuro sino más bien un medio de transformación y autoconocimiento. Al igual que los sueños, las imágenes del tarot y sus símbolos establecen un puente entre la mente consciente e inconsciente, permitiéndonos acceder a nuestras necesidades, deseos y temores más profundos. La Suma Sacerdotisa es la guardiana de los misterios y la sabiduría; es ella quien controla el flujo de los poderes del inconsciente a los que se nos es permitido acceder. Debemos aprender a dejarnos llevar por este arcano, pues sin dudas no existe mejor guía que ella para adentrarnos en las profundidades de la mente y emprender aquel largo viaje a nuestro mundo interior.

Como podemos ver por velo que se encuentra detrás de la Sacerdotisa, este universo es prometedor: los frutos dibujados son símbolo del potencial que espera a ser explotado. La Suma Sacerdotisa nos invita a reflexionar, a adentrarnos en el reino de la meditación, donde solamente a través del silencio podremos encontrar las respuestas a todos nuestros interrogantes, pues todo lo que necesitamos saber ya existe en nuestro interior. Pero no debemos olvidar que no hay resultados inmediatos; todo llegará a su debido tiempo.

El camino es largo y requiere de mucha paciencia y, sobre todo, constancia. Antes de atravesar el umbral hacia las profundidades del inconsciente es necesario que procuremos encontrarnos en armonía; de otro modo, solo lograríamos causar más confusión. Y una vez que estemos centrados, ya estaremos listos para dar el gran paso y descubrir qué se esconde detrás de aquel misterioso velo.

Si observamos esta carta en el Tarot de Waite, nos encontramos ante una mujer serenamente sentada, cubierta por un largo manto de color celeste intenso, símbolo de espiritualidad, que parece no tener fin a la vez que se convierte en un manantial de agua infinito. Llama la atención su mirada penetrante, nos mira directamente a los ojos… ¿Acaso hay algo que nos quiere decir? Pues parece que no hablará hasta que logremos absoluto silencio tanto en el mundo exterior como en nuestro interior. Nos observa constantemente, ¿nos vigila? ¿O tal vez esté tratando de llamar nuestra atención para invitarnos a un plano totalmente desconocido Existen dos columnas que se levantan a ambos costados de la sacerdotisa: una es negra y lleva inscripta en color gris la letra B; la otra columna es, a su vez, de color gris pálido y sobre ésta podemos apreciar la letra J en color negro.

Esto nos recuerda al símbolo del yin y el yang, dos fuerzas opuestas pero en absoluto equilibrio, que representan lo femenino y lo masculino, la Tierra y los Cielos, el principio pasivo y activo del universo. Pese a la aparente quietud que evoca esta carta, existe un movimiento sutil que resulta de la atracción de estas polaridades y que conduce al cambio. Es como si al mirar a la Suma Sacerdotisa nos sintiéramos atraídos a acercarnos a ella, seducidos por el misterio que ella misma encierra.

806 499 081 y si pagas con con tarjeta: 91 838 23 31.

 

Cartas del Tarot – El Loco

El loco forma parte de los veintidós arcanos o triunfos mayores. Esta figura, es una de las mas misteriosas, ambiguas y potentes simbólicamente de las que conforman la amalgama de símbolos que componen el arcanum (en latín, misterio o secreto) del tarot. Quizá, debido a esta potencia de su significación, quizá por razones ocultas, las barajas mas modernas no han incluido a este arcano en la numeración del 1 al 21 que incluye y ordena a los demás. Algunas, al imponer un numero a cada símbolo o figura, incluyeron tácitamente al Loco como arcano 22 o arcano 0. El 0, el todo y la nada, la indistinción, simboliza el circulo que se completa, el principio y el fin del viaje.

El Loco es representado como un hombre de edad indeterminada, que camina despreocupado, con aire de no conocer su rumbo. Como único equipaje lleva un hatillo, por el que a veces asoman los emblemas sagrados del tarot. Su despreocupación parece impedirle reaccionar ante un perro que le muerde el muslo, y es casi incomprensible como ha podido guiar sus pasos con tino a través de un paisaje tan hostil. El perro, símbolo de la fidelidad, muerde al personaje principal de la figura. ¿Le retiene dentro de los círculos sociales y del hogar para impedirle que se desenvuelva solo en el mundo con unos criterios que no velan por la autoconservación? ¿Le interpreta como una amenaza para el núcleo social aunque el caminante no se tome por tal? Sin duda, es una escena ambigua e inquietante.

El loco baila al borde del precipicio con una precisión que parece no venir de la ciencia, sino de los rincones mas profundos y desconocidos de la potencia y del destino humanos. Su vestimenta, su sombrero de colores, a veces adornado por los cascabeles del disparate o la manía, le señala como uno de esos personajes limítrofes de la sociedad, anormales, marginados, locos, idiotas, bufones. Al igual que estos personajes, a los que se rechazaba y expulsaba de la sociedad embarcándoles en las llamadas naves de los locos, el Loco ofende con su inconsciente desprecio de las reglas y costumbres que rigen a los mortales que viven bajo los principios de la sociedad y de la ciencia. Por eso, se le ha interpretado como el arcano de la anarquía y la inestabilidad.
En el Loco las categorías no rigen como en el mundo de la cultura, es la indistinción del alfa y el omega, la frontera viviente entre hombre y dios, un pecado de la naturaleza y de la sacro-santa lógica.

El Loco no se mueve en el estático tablero acomodado por la razón, sino que lo combina coyunturalmente como su voluntad, la situación y el azar disponen. Es un nómada que no necesita de mapas para orientarse porque sabe que el terreno, todo el terreno incluida su propia silueta y espíritu, están en constante cambio. Opuesto a todo sedentarismo de la consciencia y del ego, el territorio se crea bajo sus pies a su paso irreflexivo y despreocupado. Poco le importa lo inmóvil a aquel que no posee nada.

El Loco, por su carácter instintivo y de indistinción de las categorías del pensamiento, se ha visto asociado a la materia primigenia, al caos originario, a situaciones donde no cabe la medida y el principio de identidad, como el carnaval y la fiesta. A veces, se le ha asociado con personajes faltos de palabra y capacidad de prometer, con espías y traidores. En la mitología vikinga, se corresponde con el dios de las máscaras y el engaño, Loki. En todo caso, representa el peligro que comporta el rincón de la naturaleza humana donde no existen fronteras definidas entre verdad y mentira, un individuo y otro, el bien y el mal.

En el saco que siempre lleva a cuestas, quizá lleve objetos del pasado, cosas que le parecen valiosas para su conservación… pero quizá podamos comprobar aterrorizados que el Loco lleva en su hato piedras, o absolutamente nada que le ayude o valga en el mañana. De esto depende su conservación, su vida y su muerte, su equilibrio en la delgada linea que separa la sociedad de lo indómito. Puede anunciar maneras insólitas y creativas de afrontar el futuro, o puede hacernos caer en el abismo donde pasado, presente y futuro no se distinguen uno de otro.
Al derecho, el Loco anuncia esa energía creativa e inocente propia de los niños.

Trae novedades, nuevos comienzos y el impulso de ser los artistas de nuestro propio tiempo y nuestras propias vidas. La aparición de esta carta de pie, anuncia diversión en todos los ámbitos, una diversión desprovista de frivolidad, con cierta reflexión y arraigo de los sentimientos. Sin embargo, el Loco invertido puede significar nuevos comienzos que vienen quizá en contra de nuestra voluntad.

También anuncia la desmedida entrando en nuestras vidas. Para bien o para mal, las relaciones estables se rompen, los lazos que nos atan al pasado se deshacen y nuestro sustento se ve cuestionado por una fuerza que descuadra todo.

Llama ahora y asegura tu futuro:

806 499 081 y si pagas con con tarjeta: 91 838 23 31.